La artritis reumatoide se clasifica como una enfermedad autoinmune inflamatoria crónica que afecta a las articulaciones. Esta es su descripción médica: inflamación, hinchazón, rigidez y daño en el cartílago y los huesos. El lenguaje es clínico y preciso. Parece situar el problema en una parte concreta del cuerpo.
Pero quienes conviven con esta condición saben que sus efectos no siempre se quedan ahí. Tarde o temprano, surge una pregunta difícil de ignorar: si se trata de una afección física, ¿por qué su impacto emocional puede llegar a sentirse incluso más intenso?
Es una pregunta que muchas personas con artritis reumatoide se hacen y que también ha despertado el interés de los investigadores. La depresión y la ansiedad son más frecuentes en las personas con artritis reumatoide que en la población general.